
Las previsiones, no obstante, se cumplieron, y el viento llegó a rachas de 150km por hora y las olas, en efecto, fueron de 12 metros. Los ciudadanos y comerciantes de la zona que linda con el Paseo de Salamanca, la calle Aldámar y la Parte Vieja ya se habían preparado para proteger portales y comercios. Menos mal que no la cosa no llegó a mayores.
El Día de Donostia el clima fue bueno, exceptuando un rato que la lluvia molestó a la tamborrada infantil. Quien más quien menos se temía lo peor viendo la lluvia y el viento que azotaban el lunes por la tarde. Pero a partir de la noche, y a las 12,00h del 19 de enero, hora en la que comienza la Fiesta, ni una gota de agua y temperatura soportable. Es como si el Santo Patrón hubiera puesto su mano para que los donostiarras pudiéramos hacerle los honores.
Por eso

Ahora que llega la calma habrá que ir pensando en los carnavales para animarse y olvidar temporales climatológicos y otros económicos, como el de la consabida crisis, que no sabemos cuándo llegará a su fin.